En tiempos de inmediatez, en que el ritmo de vida exige respuestas no solo rápidas, sino capaces de “garantizar” resultados, proliferan alternativas de formación para psicólogos que enfatizan estrategias, competencias y técnicas. Más allá de ello, para las generaciones de estudiantes postpandemia uno de los principales desafíos es fortalecer aptitudes y habilidades del ámbito social-relacional, vinculadas a procesos de socialización que se vieron afectados por el confinamiento y sus efectos en lo cotidiano.
Los psicólogos recién egresados enfrentan además un dilema complejo, expresado en tres dimensiones críticas: la inserción laboral en un mercado saturado; la brecha entre la formación teórica y las exigencias de la práctica; y los dilemas éticos asociados a cargos con escaso margen de decisión. Los profesionales noveles transitan por una crisis de identidad, en la que deben conciliar la necesidad económica y la adquisición de experiencia con la rigurosidad ética que demanda el trabajo en salud mental, integrando una perspectiva deontológica y una ética relacional y del cuidado.
Sabemos que el ejercicio de la psicología clínica exige una actualización permanente y formación especializada. Asimismo, cada psicoterapeuta configura su práctica desde sus distinciones personales y mapas de mundo; por ello, la supervisión clínica constituye una condición fundamental para mirar aquello que no se ve y debiese, por tanto, formar parte de toda instancia formativa especializada en el ámbito clínico. Sin embargo, en Chile la supervisión clínica no se encuentra normada ni constituye un requisito para el ejercicio profesional, lo que deja abiertas zonas grises tanto en la formación como en el ejercicio profesional. Solo algunas universidades la incorporan como exigencia institucional desde el pregrado y, una vez titulados, son pocos los profesionales que pueden o están dispuestos a asumir el costo de una supervisión sistemática.
La psicología clínica es más que la mera aplicación de técnicas. En este escenario, el Postítulo en Intervención Psicoterapéutica Sistémica: Entrenamiento de Habilidades Clínicas apuesta por una formación que aprovecha las ventajas del B-Learning para articular contenidos teóricos rigurosos online con un espacio presencial sistemático de práctica y supervisión clínica. Frente a la inmediatez, los mandatos culturales centrados en la apariencia y la creciente demanda en salud mental, reivindicamos propuestas formativas que inviten a detenerse, encontrarse, pensar y encarnar el aprendizaje mediante un entrenamiento basado en habilidades. Sin prisa, pero sin pausa. La experiencia de sus dos primeras versiones respalda esta convicción y nos impulsa a proyectar, con entusiasmo, una tercera versión durante el primer semestre de 2027.
Mg. Gustavo Adolfo Gacitúa
Psicólogo Clínico, Supervisor Clínico Acreditado
Coordinador Académico Postítulo en Intervención Psicoterapéutica Sistémica: Entrenamiento de Habilidades Clínicas



