La Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), a través del instrumento Ciencia 2030, ha impulsado a las Facultades de Ciencias a transformar sus procesos formativos para que más estudiantes desarrollen competencias en investigación aplicada, innovación y emprendimiento de base científico-tecnológica. Sin embargo, esta transformación enfrenta una tensión evidente: mientras el conocimiento y tecnología avanza a gran velocidad, los mecanismos de actualización curricular suelen responder a ritmos considerablemente más lentos.
La propia Estrategia Nacional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación identifica ámbitos prioritarios como el enfoque de género, considerado una condición habilitante transversal, o tecnologías emergentes como CRISPR y la inteligencia artificial, reconocidas por su potencial transformador. No obstante, los procesos de diseño, aprobación e implementación curricular pueden extenderse por varios años, superando incluso el tiempo que muchos estudiantes permanecen en sus programas de formación.
Surge entonces la pregunta: ¿es posible generar procesos formativos ágiles en innovación y emprendimiento científico-tecnológico sin comprometer los estándares de calidad académica?
En este escenario, la educación continua aparece como una alternativa estratégica. Su carácter transversal, flexible y adaptable permite complementar la formación tradicional, responder oportunamente a nuevas demandas y experimentar con metodologías innovadoras dentro de un marco institucional de aseguramiento de la calidad.
Durante la implementación del Plan Estratégico Ciencia 2030 de la Universidad de La Frontera, tuve la oportunidad de diseñar, ejecutar y evaluar diversas iniciativas formativas orientadas al desarrollo de capacidades para la innovación y el emprendimiento científico-tecnológico. La experiencia demostró que es posible construir propuestas de alto impacto mediante procesos de codiseño entre especialistas disciplinares, facilitadores de innovación y equipos pedagógicos, generando respuestas formativas oportunas frente a desafíos emergentes.
En una sociedad caracterizada por cambios acelerados, la discusión ya no se limita a cómo actualizar contenidos, sino a cómo construir ecosistemas de aprendizaje capaces de adaptarse continuamente. Como señala Rosa Jové en “La escuela más feliz”, el desafío educativo trasciende las metodologías y supone una transformación cultural más profunda. Formar personas capaces de identificar el propósito que orienta su aprendizaje y de movilizar conocimientos específicos en el momento oportuno para responder a los desafíos del territorio constituye, quizás, una de las tareas más relevantes de la educación para el 2030.
Belén Conejeros Lagos
Coord. Diplomado Perspectiva de Género para la I+D+i+ebct
Coord. General Ciencia2030 UFRO
Vicerrectoría de Investigación y Postgrado



